Tu pasado, nuestro presente, Desconocidos, inentendidos. La caja de pensamientos rechina, La canasta de alimentos se achica, La máscara de empalidece, Las ventanas se humedecen. Las imágenes inmortalizan lo vivido, el paisaje es brillante y borroso, las dudas suben por la garganta, vomita las verdades ocultas, Imposible. Al menos ahora sé cual es el problema, sólo hay que ajustar algunas tuercas, y poner de nuevo en funcionamiento el congelador. Sonríe. ¿Quién sonríe?
Ojos color carmín Nada más que un simple grito agudo, ahogado entre sollozos, interrumpió por un momento el silencio. Esa noche oscura sin luna y con visibilidad casi nula debido a la niebla, otra vida había sido arrebatada. Gracias al ruidoso llanto de un niño, los habitantes del pueblo encontraron a la víctima. El cadáver de una mujer de unos veinticinco años, de cabellera negra y con un gran parecido al niño que acababa de quedar huérfano, yacía en el pavimento, frío y pálido. En las afueras, unos minutos después del crimen, una esbelta señorita descansaba en su cama de terciopelo color carmín, sus ojos brillaban rojos como la sangre y se encontraba seria, meditando tal vez, en un profundo e impasible silencio, en una sosegada oscuridad. “Dormía tranquilo en mi bolsa de dormir hasta que mi celular sonó en el bolsillo, medio adormilado lo busqué, atendí apresurado y se oyó una voz áspera que me pedía urgentemente que lo ayude”. Un hombre alto se aproximaba silenciosamente a la ...
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