Fotografía por Noell Oszvald Empieza a formarse una estela una división que es firme pero a la vez elástica Puedo sentir tus formas, tus intenciones, y hasta tu temperatura, un poco distorsionada Pero no te veo, ni te oigo, ni te tengo al lado mío Estamos tan cerca, nos tocamos las manos y las narices, pero estamos lejos Tan lejos. Este hule que nos envuelve huele a plástico y a sueños que nunca fueron soñados Será que no era nuestro tiempo el tiempo que elegimos?
Sentada en el mismo sillón En el que dejaste tu último aliento Durmiendo en la misma habitación En la que dejaste tus últimos años Pienso que hoy estaría lejos Pero lejos con el cuerpo, y no con el alma entera Sin darme cuenta de que pensaba en vos, Te me apareciste en sueños Como un gato asustado con las pupilas dilatadas Mañana voy a ir a visitar un lugar Donde no hay nada más que una caricia liviana Para el alma de los que todavía transitamos este plano Sin embargo prometo visitarte en cada gota de mar que estalle y por casualidad termine en mi mejilla, mezclando su sal con la de mis lágrimas.
Acabo de modificar la fecha de publicación para que coincida con la fecha en que realmente sucede este día. Cuando tu espacio florece, nuestra casa también. No sé si será por decisiones medio inconscientes o inocentes en la vida. O si será porque mi vista simplemente se dirigió ahí, y recreó esta conjetura. Pero me resulta poético que sea así. Hace tres días cultivo mi tristeza, el corazón en silencio, y las palabras ardiéndome en la garganta. A veces, otras veces se hacen nudo, y otras simplemente parecen vapor. Anoche la tristeza desbordó en lágrimas, y hoy, un día después, entiendo qué era. Te extraño. Pensé que no soñarte, después de tu despedida onírica, me aliviaría. Pero me gustaría verte, aunque sea en ese mundo intangible, efímero. Visitame. Te espero.
Comentarios
Publicar un comentario